jueves, 15 de julio de 2010

Card. Bergoglio: 'Esta Ciudad es una picadora de carne humana'

"Para muchos nuestra Ciudad es una picadora de carne, que los hace bolsa porque destroza sus vidas, les quiebra la voluntad y les quita la libertad", dijo el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, al presidir una misa por las víctimas de la trata de personas, el trabajo esclavo y los cartoneros, en la estación ferroviaria de Constitución.

El purpurado sostuvo que en Buenos Aires "hay esclavos que los fabrican estos señores que tienen en sus manos el manejo de la trata (de personas), de los talleres clandestinos, de la prostitución y los cartoneros", y aseguró que "estas verdaderas mafias" sustentan sus redes "en las coimas".

"Grandes mafias de señores muy elegantes, que quizá comen en restaurantes de Puerto Madero, pero su dinero está manchado con sangre, con la carne del hermano. Son los esclavizadores", aseveró.

Haciendo referencia a la parábola del buen samaritano, el cardenal Bergoglio indicó que "en esta ciudad se hacen sacrificios humanos, se mata la dignidad de estos hombres y mujeres, de estos chicos y chicas sometidos a la trata, a la esclavitud. No podemos quedarnos tranquilos. Esta Ciudad está llena de hombres y mujeres, de chicos y chicas apaleados al borde del camino, apaleados por esta organización u organizaciones que los van corrompiendo, quitando la voluntad, destrozando incluso con la droga y después los dejan tirados al borde del camino”.

El arzobispo insistió en afirmar que la Ciudad es "una fábrica de esclavos, una picadora de carne", y dio a entender que se protege "a los señores de la mafia" al asegurar que "nunca dan la cara y siempre salvan el pellejo, quizá por esa receta tan porteña y tan nuestra que se llama coima".

"A fin del año pasado califiqué a la Ciudad de coimera, porque si no existiera la coima no se podría encubrir a estas mafias que sacrifican vidas humanas y someten a la esclavitud, quitándoles la voluntad a sus hombres, sacrificando a sus hijos", reflexionó.

El cardenal Bergoglio exhortó además a los porteños a "no hacerse los distraídos" y "andar con rodeos" y llamó a señalar "dónde están los focos de sometimiento, de esclavitud, dónde están las picadoras de carne, los altares en los que ofrecen sacrificios humanos y se quiebra la voluntad a las personas", y pidió que cada uno “haga lo que pueda pero, por favor, no nos lavemos las manos porque si no, somos cómplices de esta esclavitud".

"Vamos a pedirle al Señor por nuestra Ciudad para que llore por estos pecados de sometimiento, por esta Ciudad para que cambie su corazón de piedra por uno de carne, para que esta Ciudad tenga conciencia de estos esclavos que está generando y trata de liberarlos", dijo al concluir su homilía que fue aplaudida por los presentes.

Ofrendas simbólicas
En el momento de las ofrendas, un grupo de trabajadores de la organización La Alameda acercó al altar una remera confeccionada por personas rescatadas de talleres clandestinos.

En tanto, un grupo de mujeres llevó una red con las fotos y los nombres de numerosas niñas captadas por organizaciones de trata de personas dedicadas a la prostitución. "Las seguimos buscando", aseguraron.

"Cura Bergoglio gracias por ayudarnos siempre", dijo Sergio Sánchez, al mostrar un carro con la mercadería que juntan cada noche los "recuperadores cartoneros", el cual fue bendecido por el arzobispo.

Por tercer año consecutivo, el cardenal Bergoglio preside una misa junto a los costureros de La Alameda, los cartoneros del Movimiento de Trabajadores Excluidos, familias que buscan a mujeres víctimas de la trata de personas.

Esta vez la Eucaristía llevó por lema "Trabajaremos por libertad y dignidad para todos y todas" y fue concelebrada por los obispos auxiliares Eduardo García e Iglic Bokalic, además de una decena de sacerdotes.+

Texto completo de la homilía
http://www.aica.org/docs_blanco.php?id=478

martes, 6 de julio de 2010

Bergoglio presidirá una misa por las víctimas de la trata de personas (12/7/10 - 16 hs., Pza. Constitución)

Bergoglio presidirá una misa por las víctimas de la trata de personas (12/7/10 - 16 hs., Pza. Constitución)
http://www.aica.org/index.php?module=displaystory&story_id=22220&format=html&fech=2010-07-06

“Trabajaremos por libertad y dignidad para todos y todas”, será el lema de la misa por las víctimas de la trata de personas que el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, presidirá el lunes 12 de julio, a las 16, en la estación ferroviaria de Constitución.

“Solidaricémonos en la oración junto a los trabajadores cartoneros y costureros, mujeres en situación de prostitución y las víctimas de trata, tráfico y trabajo esclavo”, pidió en la convocatoria el Departamento de Migraciones del arzobispado de Buenos Aires.

Solidaridad con los “descartados” de la ciudad
El año pasado, el cardenal Bergoglio se solidarizó con aquellos que padecen situaciones de esclavitud o son “descartados” en la ciudad, y los exhortó a "gritar", para que "esta infernal máquina de exclusión y descarte, cambie el corazón".

"Nos quieren quitar la fuerza, nos quieren robar la dignidad, por eso si nos juntamos, habrá menos esclavos. Vale la pena gritar, vale la pena luchar para que no haya más esclavitud", aseguró en una misa para mujeres rescatadas de redes de prostitución, víctimas de la explotación laboral, cartoneros y costureras salidas de talleres clandestinos.

El prelado alertó además que "el mundo de la coima" posibilita la trata de personas y la esclavitud” en la ciudad, que "se acostumbró a descartar y excluir" a sus habitantes.

Informes: (011) 4362-4444 o totodevedia@yahoo.com.ar .+

viernes, 25 de junio de 2010

“EL DESAFÍO DEL PACO”: Conmemoración del Día Internacional de lucha contra la droga… (Por el Equipo de "curas villeros")

Piden convertir en “causa nacional” la lucha contra el paco

Buenos Aires, 25 Jun. 10 (AICA)

En una reunión efectuada en el colegio salesiano Pío IX, de Almagro, el Equipo para la Pastoral en Villas de Emergencia, que encabeza el presbítero José María “Pepe” Di Paola, pidió ayer al Estado y a la sociedad en su conjunto convertir en "causa nacional" la lucha contra el paco, droga barata y altamente adictiva que, advirtió, “hace explotar la marginalidad y es el rostro más sangriento de la exclusión".

Los “curas villeros” de la arquidiócesis de Buenos Aires cuestionaron las políticas de atención a los adictos a esta sustancia hecha de pasta base de cocaína de baja calidad. Tras indicar que "la muerte aparece como ineludible", advirtió que "si a estos chicos no se les hace un lugar en el mundo no hay una solución posible" para este flagelo que causa al menos dos muertes por semana en la zona metropolitana.

El padre Di Paola lamentó que "el mundo de los adultos haya abandonado a los chicos en la pobreza", y criticó que el "laberinto de la burocracia" impida la recuperación y asistencia de los adictos al paco.

Estimó que la atención y los fallos judiciales en este sentido “son "medidas desarticuladas e insignificantes construidas desde una clase acomodada".

"Hay que obligarle al Estado a hacerse cargo de la lucha contra el paco, porque si no perdemos todos, y si la comunidad no asume este flagelo, esto nos saldrá demasiado caro", aseveró.

En el marco del Bicentenario patrio, que la Iglesia sitúa en el período 2010-2016, el padre Di Paola demandó que esa lucha contra el paco sea "una causa nacional".

Hasta el colegio salesiano de Almagro llegaron diputados nacionales y porteños, referentes del SEDRONAR y de organizaciones destinadas a la atención de los drogadependientes.

También estuvo el obispo auxiliar y vicario general de la arquidiócesis de Buenos Aires, monseñor Joaquín Sucunza, quien habló refiriéndose al pasaje evangélico del Buen Samaritano, tema que también abordó el padre Di Paola.

Allí se difundió además un video de 15 minutos con testimonios de habitantes de la villa 21-24, de Barracas, que intentan salir de la adicción al paco.+

Texto completo del documento (en formato PDF):
http://www.aica.org/aica/documentos_files/Otros_Documentos/Varios/El-Desafio-del-Paco.pdf

lunes, 17 de mayo de 2010

Celebrar el Bicentenario en la Ciudad de Buenos Aires (2010-2016), por el equipo de "curas villeros" de la ciudad.

Estamos entrando en la celebración del Bicentenario de nuestra Patria (2010-2016). La Misión de la Iglesia en la Argentina no puede estar separada de este acontecimiento. [1] El anhelo es “poder celebrar un Bicentenario con justicia e inclusión social”.[2]

Como Equipo de Sacerdotes para las Villas de la Ciudad de Buenos Aires nos preguntamos: ¿cómo hacer realidad este anhelo en nuestros barrios?

La pastoral popular que desarrollamos desde el Evangelio, tiene como horizonte “contribuir a la integración y unión de un pueblo… unir al pueblo que está en las villas con el pueblo de la ciudad”.[3] Sabemos que “los retrasos en la integración tienden a profundizar la pobreza y las desigualdades”,[4]por eso nos parece imprescindible trabajar por la integración urbana.

Ahora bien, al tratar de pensar los sucesos de hace ya doscientos años, y que todos conocemos, buscamos recoger con el pensamiento y traer a la memoria las cosas ocultas, descuidadas y dispersas. Es necesario que la memoria de un pueblo que celebra busque en si misma lo que se ha escapado, pero no se ha perdido, sino que sólo está oculto.

Cuando leemos, escuchamos o vemos relatos sobre nuestra historia solemos encontrarnos con nombres de un grupo muy reducido de la población. Cuando estudiamos por ejemplo el período independentista del que ahora comienza a celebrarse su bicentenario, los nombres que se mencionan son los de personas que fueron muy importantes en el proceso, pero que evidentemente no lo hicieron solos. Miles de mujeres y hombres cuyo recuerdo casi se ha perdido fueron también partícipes del proceso de independencia y su acción fue decisiva en los acontecimientos que estamos celebrando. Por eso, si se tiene en cuenta sólo a quienes hoy tienen calles que llevan sus nombres, se está centrando la atención nada más que en una minoría ilustrada. Y queda afuera el grueso de la población, lo que en la época se llamaba “el bajo pueblo”. Pero si no contemplamos la acción de ese bajo pueblo no entendemos la historia en su plena verdad.

Queremos destacar entonces, la influencia del “bajo pueblo” en los acontecimientos que celebramos: “ese grupo no fue una caja de resonancia de las decisiones y acciones de la elite porteña sino que también contribuyó a delinear el destino de Buenos Aires. Es más, no es posible comprender la política porteña de la época si no se atiende a la participación plebeya”[5].

Hoy en día el pueblo que habita las periferias de la ciudad también puede recibir este nombre de “bajo pueblo”. Y nosotros creemos firmemente que está llamado a tener un rol protagónico en la celebración del Bicentenario.

Tal vez alguien podría afirmar que las Villas están habitadas por muchos extranjeros. ¿Por qué incluirlos en “nuestra” celebración? Pero en realidad, “si algo no ha de resultar ‘extraño’ (=extranjero) a nuestra sensibilidad es precisamente el extranjero. Estamos en un pueblo que a lo largo de su historia ha incorporado continuamente a extranjeros, que aportaron valores de sus propias culturas”[6]

Este año celebramos el Bicentenario de la Revolución de Mayo, que inicia el proceso que terminará en la independencia de un nuevo país, Argentina. Ahora bien, a partir de 2010 comienza una serie de bicentenarios importantes para nuestro país: la bandera y la batalla de Tucumán en 2012, la Asamblea del Año XIII y la libertad de vientres en 2013, la independencia en 2016, el Cruce de los Andes en 2017, la batalla de Maipú en 2018, por citar sólo los más destacados. Pero la década que se inicia no sólo trae celebraciones para nuestro país, es una década americana. Porque en 1810 no sólo se formó una junta en Buenos Aires, sino que también hubo juntas en Caracas, Santiago de Chile, Bogotá, Quito y en parte de México. Porque “nuestra” guerra de independencia es la misma que condujo a las independencias de Chile, Perú, Bolivia, Paraguay y Uruguay, por citar sólo los casos cercanos.

En esa época la gente tenía dos identidades: el lugar donde nació (así había salteños, mendocinos, porteños, correntinos, cordobeses, potosinos, cochabambinos, limeños, asunceños, etc.) y ser americano. No existían las identidades nacionales todavía. Por eso, sólo podemos entender el proceso de la independencia si lo vemos como un fenómeno americano y no sólo argentino. “El pueblo argentino nace en el espacio fraterno de la solidaridad latinoamericana que no puede ser borrado de la memoria histórica”[7]

Este es el Bicentenario de todos. Por eso, es también la celebración de los bolivianos, paraguayos, peruanos, uruguayos y otros latinoamericanos que viven en nuestro país, en nuestra Ciudad de Buenos Aires y por consiguiente en nuestras Villas. Sería muy bueno que pensemos a los años que vienen como una oportunidad para la integración; que sea el Bicentenario de la integración.

Los vecinos de nuestros barrios de indudable condición social pobre, no son simplemente carentes de dinero, sino que tienen un modo de ser, una cultura propia. Hay en nuestras Villas una enorme riqueza cultural que ha tenido como origen la llegada a la gran ciudad, de familias del interior del país y de países limítrofes. Se respira y se vive una cultura popular que tiene como núcleo la fe en Dios y en la Virgen[8]. Cultura popular que entiende el barrio ante todo como el vínculo de los vecinos que anhelan vivir los valores de la fraternidad y la solidaridad. Hay en la mayoría de los habitantes de nuestras Villas un deseo profundo de progresar; pelean cada día por una vida más digna.

Por otro lado esta realidad se da en un contexto de marginación dentro de nuestra querida Buenos Aires. Nos parece que hay entre otros, dos presupuestos que dificultan la integración de nuestros barrios a la Ciudad y tienden a deslegitimizar todo derecho del habitante de la Villa a vivir en este sector de la Ciudad. El primero tiene que ver con la propiedad privada[9]: “no es su tierra, no pagan todos los impuestos, ni todos los servicios, por eso no son ciudadanos”. Y es así que los criterios más pragmáticos de una sociedad capitalista privilegian el potencial lucrativo de la tierra por sobre el derecho a la vivienda de los más pobres. El segundo presupuesto tiene que ver con el privar de todo valor a la cultura popular que allí se vive por identificarla a algunos de los antivalores que se dan en ella[10].

Pero si miramos desde otra perspectiva constatamos que se da de hecho una enorme desigualdad de oportunidades respecto de otros barrios. Los habitantes de la Villa, cada uno con su rostro, su raíz y su esperanza, merecen ser respetados e integrados al todo de la Ciudad. Para ello en primer lugar es necesario escucharlos. Son vecinos de la Ciudad de Buenos Aires, no se puede ocupar su lugar dejándolos al margen de las decisiones, sobretodo en temas que afectan directamente a su vida. Para nosotros los más pobres son sujetos de su propio destino, de su promoción humana integral.

Ahora bien, creemos que considerar a los más pobres no como objeto, sino como sujeto, implica también reconocer que los más pobres tienen una manera particular de pararse frente a la realidad, un modo de situarse frente a la vida. No sólo dan que pensar, sino que piensan; no sólo despiertan sentimientos sino que sienten. Tienen una cosmovisión que ofrecer. Esto parece una verdad elemental, sin embargo, en la práctica, a la hora de trazar políticas de Estado para estos barrios no es suficientemente tenida en cuenta. Tal vez habría que decir que a lo largo de los años las decisiones sobre las Villas cambiaron con los sucesivos gobiernos. Entonces descubrimos por ejemplo que el verdadero urbanizador ha sido el vecino común de la Villa. En muchos de los casos fueron los mismos villeros los que hicieron habitables algunos sectores de la ciudad ganando espacio a un basural, o rellenando una laguna.[11]

La celebración del Bicentenario en nuestra Ciudad de Buenos Aires es una ocasión para reconocer al pueblo que habita la Villa como un interlocutor al que hay que primeramente escuchar para entrar en un diálogo fecundo. Por eso se trata de una escucha sincera y eficaz que lleve soluciones reales, que ayuden a recuperar la confianza del vecino común de la Villa en los funcionarios públicos, en la justicia etc.

Este tipo de escucha ciertamente ayudará a bajar los niveles de enojo y de violencia que a veces vemos en los barrios. Por eso no alcanza conocer el barrio a través de punteros políticos. No alcanza conocer la Villa a través de la televisión o los diarios. No alcanza, porque aquí estamos hablando de que se desatienden los derechos más elementales: el derecho a la alimentación, el acceso al agua, a la educación básica, al cuidado de la salud, a una vivienda digna. etc. Estamos hablando aquí de derechos universales de todo ser humano sin distinciones ni discriminaciones. Estos derechos elementales suponen el cumplimiento de los deberes más elementales por parte del Estado. Deberes que la Iglesia, las ONG, los grupos comunitarios de nuestros barrios y la sociedad en general, tenemos también que asumir como propios, según nuestras posibilidades. Esta es nuestra responsabilidad ya que la solidaridad es algo de todos, no se le puede exigir todo al Estado[12].

En la gran ciudad muchas veces se reivindica el derecho a lo superfluo y nos olvidamos que en la periferia de la misma se vulneran los derechos más elementales[13].

El Evangelio de Jesús nos enseña que cada persona es sagrada, cada una tiene una dignidad infinita y debemos respetarla. Esta Buena Noticia debe ser anunciada y realizada entre los más pobres.[14] El programa de Jesús, ese camino que va desde los pobres a todos, nos parece un programa más que válido a la hora de trazar políticas de Estado, a la hora de legislar y a la hora de juzgar.



En camino hacia la integración urbana.



Si tenemos pasión por el Bien, si realmente queremos pagar la deuda social en los barrios más pobres de la Ciudad, la celebración del Bicentenario se presenta como una gran oportunidad. La misma abarcará un período de seis años; esto nos da la posibilidad de escucharnos y a través del diálogo buscar consensos que nos permitan realizar acciones concretas, que ayuden a integrar las Villas a la Ciudad de Buenos Aires.

En un primer paso habría que buscar un método para escuchar a los vecinos de las Villas, recogiendo así los deseos y necesidades que el pueblo de la Villa experimenta. Tal vez por ejemplo se descubra que primero desean una escuela cerca, o una guardería para que las mamás puedan salir a trabajar y sólo luego cambiarle el nombre a las calles, para que no sean los mismos nombres que las de otras calles de la ciudad.

Obviamente se necesita alguien en el Ejecutivo de la Ciudad de Buenos Aires que tenga la mirada del conjunto de estas aspiraciones de los vecinos de las Villas y articule la necesaria participación de distintos ministerios y áreas del Estado, para que en lo concreto del trabajo de integración de las Villas al todo de la Ciudad no se superpongan roles y funciones, ni se actúe de manera desarticulada.

También es necesario más allá de las diferencias políticas, el diálogo, el consenso y las acciones comunes entre el gobierno nacional y el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sobre temas que hacen a la promoción y al cuidado de los más pobres que viven en las Villas de la Ciudad.

El Bicentenario nos da la posibilidad de mirar hacia delante, de proyectar, de votar un presupuesto, de realizar acciones concretas y de evaluar los objetivos consensuados. Por consiguiente es necesario una vez escuchados a los vecinos de estos barrios trazar políticas de Estado más allá de quien gobierne.

Estamos hablando entonces de un acuerdo social y político que favorezca la integración de las Villas a la Ciudad. La deuda social es enorme, visualizamos esta propuesta como un camino para alcanzar una mayor justicia social.



Pedimos a la Virgen de Luján, Madre del Pueblo, que nos inspire los caminos para celebrar un Bicentenario con justicia e inclusión social.





- José María Di Paola, Carlos Olivero, Facundo Berretta y Juan Isasmendi de la Villa 21-24 y N.H.T. Zabaleta.

- Guillermo Torre, Martín Carrozza y Eduardo Drabble de la Villa 31.

- Gustavo Carrara, Joaquín Giangreco y Hernán Morelli de la Villa 1-11-14.

- Franco Punturo y Pablo Ostuni de la Villa 20.

- Sebastián Sury y José Nicolás Zámolo de la Villa 15.

- Pedro Baya Casal y Martín De Chiara de la Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo.

- Nibaldo Valentín Leal de la Villa 6.

- Sergio Serrese de la Villa 19.

- Enrique Evangelista de la Villa 26.

- Jorge Torres Carbonell de la Villa Rodrigo Bueno.



Equipo de Sacerdotes para las villas de emergencia

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 11 de mayo de 2010.



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[1] Cfr. Carta Pastoral de los Obispos argentinos con ocasión de la Misión Continental. 20 de agosto de 2009. Nº 35-37.



[2] Conferencia Episcopal Argentina. Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad (2010-2016). 14 de noviembre de 2008. Nº 5.



[3] Gera Lucio. Nuestra Mirada. Documentos y reflexiones del Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia. Editora Patria Grande. Buenos Aires. Setiembre 2009. Pág. 8.



[4] Documento de Aparecida. V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Nº 528.



[5] Di Meglio Gabriel. ¡Viva el bajo pueblo! La plebe urbana de Buenos Aires y la política entre la Revolución de Mayo y el Rosismo. Prometeo libros. Buenos Aires, 2007. Pág. 15.



[6] Gera Lucio. Nuestra Mirada. Documentos y reflexiones del Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia. Editora Patria Grande. Buenos Aires. Setiembre 2009. Pág. 10.



[7] Conferencia Episcopal Argentina. Iglesia y Comunidad Nacional. 4-9 de Mayo de 1981. Nº 8.



[8] La cultura popular experimenta a Dios como un Dios bautismal y bautizador. El cual hace al hombre Hijo de Dios, le da por tanto conciencia de su independencia frente a cualquier otro “señor” y de su radical igualdad y solidaridad con respecto a todos los hombres. Y por consiguiente inserta al bautizado en el proceso de liberación de todo el pueblo. Por otro lado la Virgen María tiene un vínculo cercano, íntimo y amoroso con cada uno de sus hijos y a su vez los constituye en un pueblo de hermanos. La Virgen es la “Mamita” que congrega y así se fortalece el tejido social. Esto se da en una cultura en que la madre, la maternidad y la tierra madre ocupan un lugar central.



[9] “La tradición cristiana nunca ha aceptado el derecho a la propiedad privada como absoluto e intocable: “Al contrario, siempre lo ha entendido en el contexto más amplio del derecho común de todos a usar los bienes de la creación entera: el derecho a la propiedad privada como subordinada al derecho al uso común, al destino universal de los bienes”... “La propiedad privada, en efecto, cualquiera que sean las formas concretas de los regimenes y de las normas jurídicas a ella relativas, es, en su esencia, solo un instrumento para el respeto del principio del destino universal de los bienes, y por tanto, en último análisis, un medio y no un fin”. (CDSI Nº 177).

“El principio del destino universal de los bienes exige que se vele con particularidad solicitud por los pobres, por aquellos que se encuentren en situación de marginación, y, en cualquier caso, por las personas cuyas condiciones de vida les impiden un crecimiento adecuado”. (CDSI Nº 182).



[10] “La crítica de la cultura popular es indispensable. Irresponsable sería justificar toda su producción en aras de su ‘positividad’. Por decirlo de otro modo, mucho de la producción popular obedece a principios de realidad (de supervivencia, de oposición, de protesta, de revuelta o de resistencia). En este contexto, si la crítica política no se inicia con la propuesta de salida de la asimetría social, cultural y económica, debemos sospechar que se trata de un ardid” Denis Merklen en: Bajo Continuo. Exploraciones descentradas sobre cultura popular y masiva. Pablo Semán. Editorial Gorla. Buenos Aires, 2006. Pág. 19.



[11] “Si las poblaciones pobres, por cuenta propia y con tan pocos recursos consiguen realizar tanto, ¿de qué no serán capaces si contaran con la colaboración y ayuda que reivindican?” Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil. Tierra, vivienda urbana y ambientes pobres. Nº 57.



[12] Cfr. Benedicto XVI. Caritas in veritati Nº 38.



[13] Cfr. Ibidem. Nº 43.



[14] “En esta época, suele suceder que defendemos demasiado nuestros espacios de privacidad y disfrute, y nos dejamos contagiar fácilmente por el consumismo individualista. Por eso, nuestra opción por los pobres corre el riesgo de quedarse en un plano teórico o meramente emotivo, sin verdadera incidencia en nuestros comportamientos y en nuestras decisiones. Es necesaria una actitud permanente que se manifieste en opciones y gestos concretos, y evite toda actitud paternalista. Se nos pide dedicar tiempo a los pobres, prestarles una amable atención, escucharlos con interés, acompañarlos en los momentos más difíciles, eligiéndolos para compartir horas, semanas o años de nuestra vida ...” (DA. Nº 397).

miércoles, 12 de mayo de 2010

Trabajo Práctico Nº1 - 4º A - B - C

La Fecha de Entrega del Trabajo Práctico de "El Mundo Actual y sus grandes desafíos" es el 26 de mayo.
En este blog encontrarán también material para la realización del mismo.
Suerte!
Claudia

domingo, 9 de mayo de 2010

Curas villeros: predicadores de la Teología del Pueblo

www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1262615
Curas villeros: predicadores de la Teología del Pueblo

Se consideran hijos del movimiento de sacerdotes tercermundistas que lideraba Carlos Mugica, asesinado por la Triple A. Hoy, a 36 años de esa muerte, sienten que su compromiso con los pobres no exige definiciones políticas. ¿Quiénes son y cómo piensan los integrantes del Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia? Su relación con Bergoglio y las tensiones con Macri

www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1262615

martes, 27 de abril de 2010

Caritas in Veritate (29Jun09): El Papa pide una "autoridad mundial" para controlar la crisis económica

http://www.clarin.com/diario/2009/07/08/elmundo/i-01954657.htm - 29 Jun 09
El Papa pide una "autoridad mundial" para controlar la crisis económica

La Encíclica de Benedicto XVI: El Vaticano difundió "Caritas in Veritate"

Lo reclamó en una nueva encíclica, en la que exige un orden financiero más ético.

Pocas horas antes del comienzo en la ciudad de L'Aquila, a unos cien kilómetros de aquí, de la reunión cumbre de las grandes potencias industriales en el G8 y las que están emergiendo como China, la India y Brasil, el Papa lanzó su esperada encíclica social. En ella, Benedicto XVI propone gobernar la crisis social devastadora que vive el planeta globalizado con un postcapitalismo que permita superar a un mundo financiero "sin Dios" y "sin ética" que ha hecho descarrilar a la economía mundial.

La encíclica fue presentada a los periodistas "vaticanistas" ayer en una conferencia de prensa en el Vaticano. El cardenal Renato Martino, presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz, afirmó que Caritas in veritate "anima a la sociedad a superar la crisis".

Benedicto XVI, un tradicionalista que ha sido emotivamente afectado por la vastedad de la crisis global y el empeoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores y los países pobres, propone una utopía concreta que auspicia "una reforma urgente de la ONU" y "una autoridad política mundial" para gobernar el sistema financiero mundial que "goce de una verdadero poder efectivo para garantizar el desarrollo de la justicia y los derechos humanos".

En un documento de 136 páginas dividido en seis capítulos, que respiran la atmósfera de las grandes encíclicas sociales de sus predecesores, como la Populorum Progressio de Pablo VI, en 1967, y la Sollicitudo rei socialis de Juan Pablo II, de 1988, Benedicto XVI ataca duramente los excesos del sistema capitalista y reclama una globalización del rostro humano, que ponga a las personas y a los valores éticos en el centro de un mercado regulado y protegido de los abusos, que han caracterizado la codicia de la "desregulación" del capitalismo financiero.

La encíclica fue elaborada desde hace al menos dos años, pero el estallido de la crisis en setiembre 2008 y el viaje de Benedicto XVI a la realidad dramática de Africa lo convencieron de que era necesaria una encíclica del más alto nivel ante las dimensiones de la crisis de un mundo capitalista que debía ser superado con nuevas ideas y propuestas de fondo.

Caritas in Veritate (Caridad en la verdad), que es la tercera encíclica del Papa en sus cuatro años de reinado, está dirigida a los 5000 obispos de la Iglesia y a los 1130 millones de fieles católicos bautizados de todo el mundo. El Papa, que también hace referencias religiosas a la ética basada en la ley de Dios y los principios cristianos, y que repudia nuevamente el aborto, las manipulaciones genéticas, el ateísmo y el control de los nacimientos, afirma que la sociedad debe "defender los derechos inalienables de los trabajadores", critica la precariedad laboral y pide "acogida y respeto para los inmigrantes", que "no son una mercancía sino seres humanos".

El desarrollo, afirma el Pontífice, "es un factor positivo que ha sacado de la miseria a millones de personas". Pero "está aquejado por desviaciones y problemas dramáticos que la actual crisis ha puesto más de manifiesto". Asimismo, considera que una actividad financiera "mal utilizada y en buena parte especulativa" ha causado "efectos perniciosos sobre la economía real" y los flujos migratorios han sido con frecuencia "provocados y no gestionados adecuadamente".

"Es necesario -sostiene- que madure una conciencia solidaria que considere la alimentación y el acceso al agua como derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones". Y agrega que "la globalizacion no es buena ni mala. Será lo que la gente haga de ella".

Benedicto XVI considera que "responder a las exigencias morales más profundas de la persona tiene también importantes efectos beneficiosos en el plano económico. En efecto, la economía tiene necesidad de la ética para su correcto funcionamiento; no de una ética cualquiera sino de un ética amiga de la persona".

En otro tramo de la encíclica, el Papa señala: "Para gobernar la economía mundial, para sanear las economías afectadas por la crisis, para prevenir su empeoramiento y mayores desequilibrios consiguientes, para garantizar la salvaguardia del ambiente y regular los flujos migratorios, urge la presencia de una verdadera autoridad política mundial, que debe atenerse a los principios de subsidiariedad y solidaridad".

El Papa también demuestra su gran preocupación por los problemas del medio ambiente, sin duda de cara a la asamblea mundial sobre el clima que tendrá lugar a fin de año en Copenhague, la capital de Dinamarca. Benedicto XVI considera que "un grave impedimento para el desarrollo de los países pobres" es el acaparamiento, que denuncia, de los recursos por parte del Estado y de grupos de poder.

"Las sociedades tecnológicamente avanzadas pueden y deben disminuir la propia necesidad energética, mientras debe avanzar la investigación sobre las enegías alternativas". Pero las causas del subdesarrollo no son solo materiales. El progreso humano "viene negado y deshumanizado" si no hay una perspectiva de vida eterna.

"La sociedad cada vez más globalizada nos acerca pero no nos hermana y hay que movilizarse para que la economía evolucione hacia salidas plenamente humanas", señala la Caritas in veritate.

El exclusivo objetivo de ganar, de tener más sin el bien común como último fin, "amenaza con destruir la riqueza y crear pobreza".

El documento del Papa también ataca el proceso de deslocación de las producciones de los países más avanzados y con un costo del trabajo más alto hacia las naciones pobres. También condena los recortes en el gasto social que se registraron en los últimos años y que han aumentado a partir de la actual crisis social.

"Los operadores financieros deben redescubrir el fundamento propiamente ético de su actividad. Hay que reglamentar el sector para dar garantías a los sujetos más débiles", afirma Benedicto XVI. El Papa apoya las medidas de regulación que se apresta a adoptar el G20 (grupo de los 20 países más industriales y de desarrollo intermedio, entre ellos la Argentina), en la reunión que se hará en EE. UU., en setiembre próximo.

"La lógica mercantilista debe conducir a la consecución del bien común". "El mercado no es negativo por naturaleza", afirma el pontífice. "La actual crisis muestra que los tradicionales principios de la ética social, transparencia, honestidad y responsabilidad, no pueden ser descuidados".

El Papa critica por ser "con frecuencia muy costosos" los aparatos burocráticos de los organismos internacionales y les pide que se interroguen sobre la necesidad de una reforma. "A veces los pobres sirven para mantener con vida dispendiosas organizaciones burocráticas. Es necesario transparencia", reflexiona Benedicto XV.

El pensamiento del Pontífice
"Caritas in veritate" es la tercera encíclica del actual Papa. Sus ideas constituyen una vigorosa exhortación a atender los problemas sociales, éticos y políticos que plantea la globalización financiera sin regulación.

Rúbrica. La encíclica fue firmada por Benedicto XVI el lunes último, un día antes de su difusión mundial. En "Caritas in veritate", el Papa sostiene que la economía global debe tomar en consideración a los más pobres.

Deus caritas est
Es la primera encíclica de Benedicto XVI. Fue publicada en 2006. Trata sobre el amor. Dice que, en un mundo en el cual al nombre de Dios se lo asocia a veces con la venganza o incluso el odio y la violencia, el mensaje cristiano del Dios Amor es de gran actualidad. Hace una reflexión teológico-filosófica sobre el amor en sus diversas dimensiones. Y luego refiere al ejercicio concreto del mandamiento del amor al prójimo.

Spe Salvi
Aborda la cuestión de la esperanza. Sostiene que éste es un "elemento distintivo de los cristianos" porque "ellos tienen un futuro, saben que su vida, en conjunto, no acaba en el vacío". Y señala que los cristianos "no somos esclavos del universo" y de "las leyes de la casualidad de la materia" sino seres libres.

http://www.clarin.com/diario/2009/07/08/elmundo/i-01954659.htm
Los trabajos de cuatro precursores
LA ENCICLICA DE BENEDICTO XVI

León XIII

Con su encíclica Rerum Novarum, comienza la Doctrina Social de la Iglesia. Publicada en plena revolución industrial, 1891, advertía sobre las condiciones inhumanas del trabajo de la clase obrera. Y tuvo gran impacto en el mundo laboral.


Juan XXIII

Su encíclica Pacem en Terris, escrita en 1963 era una invitación a la paz y una condena a la carrera armamentista en medio de la Guerra Fría. "Es imposible pensar que en la era atómica la guerra pueda ser utilizada como instrumento de justicia", decía.


Pablo VI

En su encíclica Populorum Progressio, difundida en 1967, afirmó que sólo con el desarrollo de los pueblos se puede alcanzar la paz. Por esa razón, la frase por la que se recuerda ese texto reza categóricamente: "El desarrollo es el nuevo nombre de la paz".

Juan Pablo II

Escribió tres encíclicas sociales. Pero la que más impacto tuvo fue la Centesimus Annus, donde trazaba una diferencia de hierro entre el capitalismo salvaje, sin reglas ni valores, de otro que libera las potencialidades creativas del hombre.

http://www.clarin.com/diario/2009/07/08/elmundo/i-01954662.htm
Un escrito que evoca la doctrina social clásica de la Iglesia
EL SENTIDO DEL APORTE PAPAL

Por: Sergio Rubin
No sólo hicieron ruido en los primeros años del pontificado de Benedicto XVI sus poco prudentes afirmaciones sobre el profeta Mahoma y sus polémicas objeciones al uso del preservativo como método de prevención del sida. O su desconcertante decisión de liberar el latín en las misas y el haberle levantado la excomunión a cuatro obispos lefebvristas, lo que conllevó el plus de un fuerte roce con la comunidad judía por las declaraciones negacionistas del Holocausto de uno de ellos. Porque, a poco de ser Joseph Ratzinger entronizado pontífice, comenzó a retumbar en los ámbitos progresistas de la Iglesia el silencio que le achacaban al nuevo pontífice frente a los problemas sociales. Para muchos observadores, la elección de un cardenal alemán siempre preocupado por "marcar la cancha" doctrinaria en el catolicismo y particularmente preocupado por la "descristianización" de Europa, los padecimientos del lejano Tercer Mundo iban a estar muy lejos de la atención del nuevo Papa. Hay que admitir que, cuanto menos, las apariencias les daban la razón: es difícil encontrar en los primeros tiempos de este pontificado referencias enfáticas, medulares a lo social. El Papa alemán parecía más mortificado por combatir la "dictadura del relativismo" que erosiona las bases de los principios morales, en vez de denunciar una pobreza escandalosa y enrolarse en la lucha contra una desigualdad telescópica.

Por eso, la difusión de una encíclica sobre la cuestión social -ya había difundido otras dos, pero sobre la caridad y la esperanza- conllevan algo de novedad. No en lo que se dice que, en ese sentido, sigue y actualiza una línea que viene desde la época de León XIII, hace más de cien años. Sino en que lo reafirme. El teólogo brasileño disidente Leonardo Boff lo colocó ayer en estos términos: "El Papa puso poca atención en estos años al mundo exterior; estuvo más concentrado en asuntos internos, en disciplinar a la Iglesia institucional, en encuadrar a los teólogos; lanzar una encíclica social me sorprende, es salir un poco al mundo".

Es cierto que Benedicto XVI se tomó su tiempo. También es verdad que la crisis financiera mundial demoró su difusión para agregarle nuevos elementos. Y que ello le permite decir que la avidez descontrolada de ganancias y la creación ficticia de dinero, que parece estar en el corazón de la crisis, puede hacer tambalear todo porque todo sistema debe asentarse en pilares éticos y controles razonables. O sea, le permite revalidar pilares de la Doctrina Social de la Iglesia. De paso, muestra lo que mejor le sale: escribir. Los defensores de Ratzinger suelen decir que el carismático Juan Pablo II era un Papa para ver y Benedicto XVI para leer.

Hacia adentro de la Iglesia, la encíclica posibilita un achicamiento de la brecha entre el Papa y los sectores más preocupados por lo social. En la propia Iglesia argentina, ya hay un movimiento para potenciar el mensaje del Papa. Al fin de cuentas, después de tantos contratiempos no quieren dejar pasar una buena oportunidad. Y, se sabe, nunca es tarde cuando la dicha es buena.

http://www.clarin.com/diario/2009/07/07/um/m-01954349.htm

El Papa culpa de la crisis a la "economía sin ética" y pide cambios en la ONU
Fue en su encíclica "Caridad en la verdad". Benedicto XVI sostuvo que las Naciones Unidas y otros organismos internacionales son "inadecuados ante los sufrimientos de la humanidad".
El papa Benedicto XVI, en su encíclica "Caritas in veritate" (Caridad en la verdad), presentada hoy en el Vaticano, escribió que la crisis actual se debe a "una economía sin ética y a unas finanzas sin Dios" y que la ONU y otros organismos internacionales "resultan inadecuados ante los sufrimientos de la humanidad".

"La crisis actual aumenta las desigualdades sociales, la pobreza extrema, el drama del trabajo precario e incluso pone en peligro la democracia", expresó Benedicto XVI en la encíclica, cuya versión en italiano tiene 142 páginas.

El Pontífice confirmó el "no" de la Iglesia Católica al aborto, la eutanasia y la eugenética, defendió el trabajo estable "para todos", y pidió que se respeten los derechos humanos de los emigrados, que "no son una mercadería", y que se tutele el ambiente, saqueado por los países ricos. Ante los sufrimientos de la humanidad, observó el Pontífice, la ONU se demostró incapaz de afrontar las sacudidas de la globalización.

El Papa acusó a las agencias de la ONU de querer imponer planes de control de los nacimientos a los países pobres, incluso con el aborto. Del mismo modo, las señaló por no haber conseguido afrontar hasta ahora "el escándalo del hambre", en parte por el despilfarro y la falta de transparencia en las ayudas.

El respeto por la vida, puntualizó, "no se puede separar de modo alguno" del desarrollo de los pueblos. Por esto, dijo el Papa, sirven una reforma de la ONU y una "nueva autoridad política mundial", capaz de afrontar los procesos globales con "poder efectivo", pero respetando "los principios de solidaridad y subsidiaridad.

La encíclica reitera que la Iglesia no es contraria al "mercado", a condición de que no se reduzca a la búsqueda del beneficio y admita la presencia de distintas formas económicas y la influencia del Estado y la sociedad civil.